Por la mañana recibí un mensaje a mi celular. Era de Midnight Fairy y decía que el Meet&Greet de Lacrimosa sería ese mismo día terminando el concierto en el UTA [Florencia 41]. Confirmé mi asistencia y dijo que en la lista encontraría escrito "Maligna +1" y entonces podría entrar. Era importante llegar antes de las 12 porque el Club de Fans se había atascado todas las entradas. No era una garantía pero había amplias posibilidades de lograrlo. Acto seguido le informé a Mapache quien estaba muy emocionado por la situación.

Terminó el concierto y sin detenernos a ver ningún tipo de memorabilia, nos dirigimos hacia la Zona Rosa. Llovía, estábamos cansados, yo ya no aguantaba las botas domingueras, tenía frío, hambre y sed. Los señores de seguridad no nos dejaron pasar pues no estábamos en la lista. Al poco tiempo llegó Midnight Fairy con la sorpresa de que ella tampoco estaba en la lista. Así que habló con su amigo-contacto directivo de Scarecrow. Nos garantizó entrar en cuanto llegara la banda... pero, no llegaba la banda. El tiempo corría y mi estrés por el estacionamiento a $16 la hora se hacía mayor.
Dos horas después se acercó un caballero, posible organizador. Midnight Fairy y Maligna de lo más asquerosas tuvieron que sonreír, hacer ojitos y enseñar un poco el escote para que por fin nos dejaran pasar. Entramos, pero Lacrimosa seguía sin llegar... y así seguiría. Justo cuando pensábamos en retirarnos, pasadas las 2 de la mañana, la banda se dignó a aparecer sólo para ir directo al VIP sin saludar a nadie. ¡Indignación total! El novio de la hada oscura ya no sopotaba más. Mapache se sentó en un banquito con cara amargada. Nosotras no sabíamos que hacer y decidimos poner hora límite. 2:20 para ver resultados.
Así que... justo a las 2:20 bajaron de su guarida y pudimos tomarnos fotos con ellos. No convivimos un carajo, pero pude decirle a Anne la inspiración tan grande que ha sido en mi vida y cuánto la quiero. ¡No tienen idea de lo glorioso que es estar frente a tu banda favorita! Anne se veía preciosa, Tilo muy elegante. Poder tocarlos, olerlos, abrazarlos, fue una experiencia fuera de serie. ¿Ya qué más quiero? Creo que nada.... ahora sí, nada.
¡
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