4.11.07

Dos pájaros de un tiro

De último momento pude conseguir entradas para el último concierto de Serrat y Sabina: Dos Pájaros de un tiro. Muy tarde, pero todavía a tiempo pude llegar al estacionamiento del Auditorio Nacional. El recinto estaba a reventar. Desde la pila P del segundo piso pude apreciar uno de los conciertos más melancólicos y divertidos que han existido.

A pesar de haber crecido con Joan Manuel Serrat, como producto del fanatismo de mi padre y de la aceptación de mi madre a esa música, nunca había disfrutado de interpretaciones en vivo de sus canciones como este jueves 1 de noviembre. Había tenido oportunidad de verlo en tres ocasiones anteriores, y jamás vi una conexión así entre el público y el cantautor catalán. Evidentemente, la presencia de Sabina fue parte de la magia. Sin embargo, los 10 mil espectadores pudimos disfrutar a un Serrat alegre, entretenido y muy pícaro.



De Sabina no conocía mucho. Sólamente "Y nos dieron las diez" porque es una de esas canciones de cultura general y "Contigo" por uno de esos amores que matan y no mueren. Debo decir que me enamoré en el acto de él. ¡Qué personaje más atractivo! Su voz ronca, sus letras cínicas, su irreverencia, su anarquía, su vida de rockstar en la tercera edad; todo en él es sensual. Creó una complicidad entrañable con su compañero de escenario y con su auditorio. Arrancó carcajadas hasta al más serio.

Es sabido que ambos han estado muy cerca de la muerte. Serrat con su cáncer de vejiga; Sabina con su estado comatoso y su vuelta a la realidad. Se nota que son un par de viejos locos a los que la vida y el destino les dieron una segunda oportunidad. Y en cada canto al amor, a las mujeres, a los placeres más mundanos, provocan en quien les escucha un sentimiento de rebeldía y de idealismo que es muy difícil superar.



Tengo 23 años y muy probablemente podría ser nieta de cualquiera de los dos. Sin embargo, sus canciones y sus respectivos mensajes tienen una actualidad impresionante en mi vida. Aun cuando pareciera que no tienen nada qué decirme o que nada de lo que puedan cantar podría impresionarme, sucede todo lo contrario. Esa noche aprendí que ellos representan ese sueño que siempre he querido alcanzar.

Dos pájaros de un tiro, fue simplemente excepcional.

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