7.6.08

Vive Latino

El Vive Latino es el papá de los festivales en México. Su tradición, su periodicidad y sobre todo, su intención de unir a las culturas hispanoamericanas en dos días de música, hacen de este evento una obligación para todos los asistentes regulares.

El primer Vive Latino fue en 1998. Recuerdo que en ese entonces, tenía 14 años y fue uno de mis primeros masivos. Fui con una amiga contemporánea y en nuestra loca juventud, nos metimos a los slams más cabrones. También recuerdo con algo de nostalgia, las grandes bandas que se presentaron en ese evento: Café Tacuba, Maldita Vecindad, El Tri, La Castañeda, Aterciopelados, La Lupita, Illya Kuryaki And The Valderramas, entre tantas otras...

Diez años después, esta edición del Vive fue una de las mejores que se han realizado. Con una mejor organización, una planeación mucho más funcional, un cartel muy bueno que retomó a algunos clásicos, y sobre todo, una cobertura impresionante, lograron convencer a todos de los alcances de este festival. Fueron dos días de cultura, de rock en español, de buenavibra, de convivencia alegre y armónica entre los invitados; dos días de presentaciones impresionantes; dos cierres del Vive espectaculares; promesas que quedaron al aire y que pronto se cumplirán...

El primer día entregó uno de los regresos más anhelados en el rock nacional: Santa Sabina. Una extraordinaria presentación engalanó la hermosa voz de Rita Guerrero. También nos dio buenos recuerdos con Panteón Rococó, una compleja, pero muy linda presentación de Bersuit, un extraordinario setlist de Los Tres y un cierre impresionante con Los Auténticos Decadentes.

El segundo día trajo mucho surf con Lost Acapulco. El divertido regreso de El Gran Silencio hizo bailar a todos con su chuntaro style. La Botellita de Jeréz trajo lo mejor de su guacarock, mientras que Los Lobos nos pusieron a bailar la bamba. Babasónicos entregó una de sus mejores presentaciones en un Vive Latino, mientras que Jarabe de Palo nos puso a todos a cantar y a gozar de sus rolas. Sin lugar a dudas, Maldita Vecindad fue lo mejor de esa noche, en la que miles de personas se congregaron a escuchar éxitos de toda la vida.

Sin lugar a dudas, esta edición nos dejó a todos muy satisfechos. Esperemos que el próximo Vive Latino, cuando sea la décima edición, nos regale presentaciones de bandotototas. El festival, el público y sus organizadores, lo merecemos. ¡Larga vida al Vive Latino!




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