Metal condendado, depresivo... por ponerlo en términos de moda, digamos que sería casi "emo". Y por mucho, mi género favorito de metal.
Anathema es una de las bandas a las que se les ha considerado representativas del doom. Sin embargo, es uno de los grupos que más ha evolucionado en su sonido. Cada álbum suyo se renueva, a veces coqueteando con el progresivo, otras acercándose a riffs más pesados y de pronto, paseando por experimentos más electronicos.

La banda originaria de Liverpool, se presentó ayer en el Circo Volador para presentar algunas canciones nuevas del disco que al parecer, saldrá en septiembre y para recordar los éxitos que los han consolidado como uno de los grandes del género.
Vincent Cavanagh hizo estallar su garganta cerca de las 21:30 horas, para envolver a sus seguidores en una atmósfera de emociones y visceras.

Los que ahí estábamos, haciendo gala de la fama internacional que tenemos como público, nos entregamos en cada canción con coros y aplausos hasta lograr arrancarle a Daniel Cavanagh, guitarrista, el mejor piropo que un fan puede escuchar: que ése había sido el mejor concierto de la gira.
"Empty", "Losing control", "Hope" y muchas más se dejaron escuchar, complaciendo a quienes fuimos en busqueda de éxitos y recuerdos.
Mención aparte merece "A Natural Disaster", con el dueto de Vincent y Lee Douglas una chica de voz muy dulce, quienes lograron conmovernos y acompañarlos gritando "I can't change what happened".
Tras el primer encore, vendría una interpretación acústica de "One Last Goobye", canción del disco "Judgement". Más de uno echamos la lágrima.
One Last Goodbye en vivo desde el Circo Volador. Uff.
La última canción del concierto sería aparentemente "Fragile Dreams", ante una explosión eufórica del público que tras un segundo encore fuimos sorprendidos con un cover: "Comfortably Numb", original de Pink Floyd.
El resultado. Satisfacción total.
El concierto de Anathema fue catarsis, emoción, pero sobre todo, música con calidad.




